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Una ciudad semivacía, entre mesas de dominó y piscinas


Al golpear la mesa con la ficha del doble seis golpe bajo la sombra de una palmera frente a la costa del azul celeste del Mar Caribe, Rafael Céspedes dio la señal del inicio de la partida de dominó a sus tres compañeros que compartían con él en la plaza de Güibia ubicada en el malecón capitalino.

Varios trofeos hechos en bronce y pintados color dorado, aguardaban para los ganadores de las justas que se llevaban a cabo en dicha plaza durante la mañana del Viernes Santo. Alrededor de cinco cuartetos de jugadores se enfrentaban allí y casi dos docenas de mesas esperaban aún más personas que se unieran al torneo.

A escasos metros de las mesas de dominó, esbeltas adolescentes de dos equipos de volleyball playero golpeaban el balón con las palmas de las manos y con el puño cerrado. Este iba de un lado a otro de la malla que separa a los dos equipos como es regla en este deporte.

También jugadores de baloncesto de distintas edades tenían un lugar en la plaza para jugar al tres por tres. Es decir, una cancha en la que seis jugadores componen dos equipos que se enfrentan entre sí hasta el máximo de 21 puntos que deberá anotar el ganador.

Otras personas acudían a la plaza para simplemente sentarse frente al mar y disfrutar unos tragos de ron. Algunos niños jugaban en castillos inflables o correteaban por medio se los pasillos que quedaban libres.

Todo este ambiente, que había sido preparado por la Alcaldía del Distrito Nacional, se desarrollaba en medio de una ciudad semivacía cuyas principales avenidas estaban desocupadas y escasos vehículos transitaban en ellas en contraste con días normales donde el congestionamiento de estas se extiende por largas horas durante el día.

Pocos vehículos

Sin embargo, durante este asueto de Semana Santa, avenidas como la Máximo Gómez, 27 de Febrero, John F. Kennedy, George Washington y la Duarte presentan una circulación vehicular bastante reducida.

Mientras en los sectores populares como Villa María, Villa Francisca, Villa Consuelo, Villa Juana, Mejoramiento Social o San Carlos los populares colmadones y centros de extensión de bebidas alcohólicas permanecían cerrados y algunas esquinas eran ocupadas por vendedores de pescado que aprovechaban la temporada de cuaresma en que los feligreses católicos evitan comer carnes los días miércoles y viernes.

En una esquina de Villa Francisca varias mujeres adultas disfrutaban de la sombra de un almendro dentro de una piscina de plástico.

Así en estos sectores de bajos ingresos, las esquinas comenzaban a ocuparse con las piscinas a medida que el día transcurría y se alejaba del mediodía.

El sentimiento de luto esparcido por la creencia cristiana que conmemora este día la crucifixión de era latente ante la ausencia de música que caracteriza el jolgorio popular.



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